Hay que ser muy cínico y vil para organizar festejos y celebrar año con año la pérdida de empleos, las crisis familiares, las economías locales quebradas y la falta de recursos para atender enfermedades: en pocas palabras, el mayor sacrificio impuesto a la clase trabajadora, traducido en las huelgas de las minas de Cananea, Sombrerete y Taxco.

Lo que veremos en unos días no es el recuerdo de ningún acto de heroísmo ni de resistencia obrera, es un circo armado por el imitador de minero que le desgració la vida a miles de trabajadores al usarlos como escudo humano para no pisar la cárcel. Que no nos vengan con cuentos: a Napoleón Gómez Urrutia nunca le importó el bienestar de los mineros, le importó salvar su pellejo, su cartera y salirse con la suya.

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Reporte Indigo
Julio 26, 2026