Toda su administración se resume en empobrecer a la clase trabajadora. Llevamos más de ocho años aguantando golpes. Han utilizado y exprimido a las y los trabajadores para sacar de nosotros cualquier disparate y venderlo como “programa social” o, dicho sin rodeos, somos una fábrica de votos. Y, en lugar de beneficiarnos, nos castigan donde más duele: en el ingreso del que depende nuestra familia. Nos limitaron en todo: primero las utilidades, ahora las horas extra y hasta han intentado limitar nuestro pensamiento con su retórica de cuarta.

A eso se traducen las iniciativas y leyes que los legisladores de Morena y sus aliados han aprobado y distorsionado para extender su “pobreza republicana”. ¿Por qué tanto enojo? Porque veo extinguirse el salario de mis compañeros y de millones de mexicanos a quienes cada vez les alcanza menos. Porque han devorado el ingreso con impuestos, topes y “reformas”. Y porque quienes deberían ser la barrera que frene estos abusos están alineados al Gobierno: los líderes charros como Napoleón Gómez Urrutia, que no hizo más que empujar el declive de luchas obreras, derechos y prestaciones.

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