No hay carga más injusta que la que recae sobre quien trabaja, produce y cumple. Hoy, mientras millones de mexicanos sostenemos al país con impuestos, cuotas y servicios menos eficientes y más caros, el Gobierno presume todo tipo de apoyos, ayudas y dádivas en una sola palabrita: “bienestar”. Pero, ¿para quién? Una cruel estrategia que ya rebasa un billón de pesos al año. El problema no es ayudar, el problema es haber convertido el apoyo social en instrumento político, en premio a la lealtad y en negocio electoral..

En un país con 22.5 millones de puestos afiliados al IMSS, el padrón de beneficiarios de programas sociales alcanza los 42.9 millones: casi dos beneficiarios por cada trabajador formal registrado. ¿Les dice algo?

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