Por Carlos Pavón Campos. Ni las películas ni las series de televisión se atrevieron a tanto. Hoy la realidad nos superó una vez más. Estamos viviendo en un país donde un séquito de diputados y senadores ocupan su tiempo, sus poderes políticos y el pretexto de una falsa defensa de la soberanía nacional para abogar por un político acusado —no sé de qué tantas cosas—.
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