Por Carlos Pavón Campos.- Fueron grandes juegos y fuimos un gran rival. La Selección Mexicana entregó cuerpo, alma y corazón, pero, como ocurre después de cada eliminación, comenzaron los análisis, las críticas y las exigencias. Se cuestiona a todo mundo: al entrenador, a los jugadores, a los directivos, y se piensa en el futuro. Hablando de futbol, perder tiene consecuencias y la afición no perdona la falta de resultados.

Pero mientras millones de mexicanos discutían la eliminación del Tricolor, otro partido, mucho más importante, sigue jugándose todos los días y ese parece no despertar la misma indignación. Nos referimos al juego de la política y al encuentro contra la corrupción, la impunidad, la ineficiencia y el abuso del poder.

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Reporte Indigo
Julio 07, 2026